De dónde venimos y por qué estamos aquí

Desde lo vivido, desde lo aprendido. Desde ahí nace todo.

La historia de La Cabrera.eco comienza antes de tener nombre. Comienza en 2020, cuando Olatz y Nacho toman una decisión que no era solo de vivienda sino de vida: alejarse de la ciudad para habitar de otra manera, para recuperar un ritmo más propio, más en sintonía con lo que cada uno llevaba dentro. La pandemia aceleró lo que ya estaba buscando forma.

Lo que siguió fue un período de exploración real: teletrabajar desde distintos lugares, instalarse temporadas en ecosistemas más pequeños, sentir cómo cambia la mente y el cuerpo cuando el entorno cambia. Esa experiencia (parte de ella en Asturias, parte en lugares más remotos) fue confirmando que esa forma de habitar y de crear se acomodaba mejor a lo que son, a cómo trabajan mejor, a lo que necesitan para hacer buen trabajo.

En noviembre de 2021 llegaron a La Cabrera, un pueblo de menos de 10 habitantes en Sigüenza, Guadalajara. La decisión se tomó con poca información y mucha confianza en el camino.

Instalarse en un lugar activa algo. Empiezas a verlo de otra manera: sus necesidades, sus recursos, sus personas. La primera colaboración fue casi natural (una web para el restaurante del pueblo) y desde ahí empezó a tomar forma una práctica: poner al servicio del territorio lo que sabíamos hacer. Facilitación, desarrollo de capacodades, comunicación, estrategia y tecnología, al servicio de proyectos que ya estaban naciendo desde dentro.

En 2022, el proyecto tomó nombre y presencia pública. Participamos en Presura 22, feria de referencia sobre el reto demográfico, con expositor propio y relato. Organizamos la primera Noche de Emprendedores Rurales, un espacio situado en el territorio para acompañar proyectos con miradas diversas. Y las colaboraciones con otros territorios (la Escuela Rural Emprendedora en Somiedo, Trirural, Ponferrada Innova) fueron ampliando el alcance de lo que empezaba como una práctica local.

En 2025, un nuevo movimiento. Olatz y Andrea Galdames (con quienes llevaban ya tres años colaborando en proyectos de liderazgo y desarrollo) deciden dar el paso siguiente y crear juntas Mycelium Coop And., una cooperativa andaluza. La Cabrera.eco pasa a formar parte de su arquitectura estratégica: la línea de arraigo territorial, la raíz desde la que se construye.

Hoy La Cabrera.eco acompaña a territorios, organizaciones y comunidades que quieren construir desde lo que ya son. Con un Estudio Digital que traduce visión e identidad en herramientas concretas, y un Lab Territorial que desarrolla capacidades para que las personas del lugar puedan liderar sus propios procesos.

El arraigo se construye en relación: entre personas, proyectos y territorios. Se sostiene en el tiempo cuando lo que emerge encuentra estructura y continuidad. Desde La Cabrera, Sigüenza.